Julia Béjar Alvarado, especializada en Genética y Ciencias Biológicas por la Universidad de Málaga es reconocida por su participación en diversos proyectos científicos.
El día 21 de noviembre, visitó IES Abyla, en Ceuta, para impartir un Taller de Genética a los estudiantes de 4º de ESO y 1º de Bachillerato. Tras finalizar el Taller de Genética, los alumnos de 3º ESO C tuvieron la oportunidad de entrevistarla y profundizar en su trayectoria científica y personal.
¿Recuerda algún momento de su infancia o juventud en el que se diera cuenta de que quería dedicarse a la ciencia?
«A mí me ha gustado siempre mucho la naturaleza, pero cuando estaba haciendo bachillerato no sabía qué quería estudiar, pero en el último curso tuve una profesora de Biología muy amable y empezó hablar de la información genética, de la estructura del ADN y a mí eso me encantó y sentí que quería aprender más»
¿Cómo se organiza con sus múltiples proyectos?
«Es difícil, pero todo consiste en gestionar bien el tiempo. Ahora, por ejemplo, tenemos una Convocatoria Nacional de Proyectos, que es la que financia los proyectos del Ministerio de Ciencia y a la que todos los investigadores debemos presentarnos, porque es la forma de obtener fondos para nuestras líneas de trabajo. Estamos preparando el proyecto y redactando una memoria donde explicamos qué queremos hacer, por qué, cuál es su importancia y el impacto que puede tener. Todo eso debemos enviarlo antes del 10 de diciembre; después el Ministerio lo evalúa y decide a quién otorgar el dinero.
A esto se suma una convocatoria de Andalucía que también tenemos abierta, mientras sigo dando clases. La clave está en priorizar, saber qué tareas tienen fecha límite y no meterse en demasiadas cosas para no agobiarse. Pero, sobre todo, hay que poner ilusión, trabajar con ganas y hacerlo en equipo, porque un investigador nunca trabaja solo: coordinarse con los compañeros es fundamental.»
¿Ha hecho últimamente algún avance del que esté orgullosa?
«Sí, recientemente hemos obtenido un resultado del que estamos muy orgullosos. Nuestro trabajo se centra en acuicultura, concretamente en el cultivo de peces como dorada, lubina y lenguado. En la pesca tradicional a veces se captura más de lo sostenible, y además es un trabajo muy inseguro para los pescadores; por eso buscamos hacer la acuicultura más segura y respetuosa con el medio.
El problema es que, cuando hay muchos peces juntos, aparecen enfermedades con facilidad. Nosotros trabajamos con virus de peces y nuestro objetivo es conseguir que sean más resistentes a esas enfermedades y, al mismo tiempo, hacer la acuicultura más sostenible.
Para ello hemos probado un pienso elaborado con algas. Las algas tienen muchas propiedades, y queríamos comprobar si este alimento podía aumentar la resistencia de los peces. Fabricamos el pienso, se lo dimos a los peces, los infectamos con nuestro virus y vimos que los que habían comido el pienso con algas no se morían, resistían mucho más que los que comieron pienso tradicional.
Además, el sistema es completamente circular: cultivamos las algas en el agua sucia de los propios peces, porque para las algas es un nutriente. Luego esas algas se convierten en alimento para ellos. Es más sostenible y a la vez hace que sean más resistentes a los virus. Ese resultado nos tiene realmente muy contentos.»
¿Tomó a alguien como referente en el mundo de la ciencia o alguien la motivó a formar parte de él?
«Cuando yo estaba estudiando en 3º de carrera, mi profesora de Genética nos dijo que en su grupo de investigación estaban buscando nuevos estudiantes que quisieran empezar en el mundo de la investigación y aprender. A mí ya me gustaba mucho la genética, así que solicité entrar en su grupo. Más adelante, ella fue mi directora de tesis y ha sido muy importante en mi carrera.»
¿Cómo ve la integración de la Inteligencia Artificial en su trabajo?
«La IA ya está aquí y debemos integrarla, porque no podemos vivir de espaldas a ella. Yo todavía estoy aprendiendo, y casi todos lo hacemos, para que sea una herramienta útil. Como siempre, tiene una parte negativa, pero eso ocurre con cualquier herramienta; lo importante es aprender a usarla correctamente.
En nuestro trabajo es muy útil a la hora de buscar información: antes consultábamos bases de datos específicas, pero ahora existen plataformas de Inteligencia Artificial que buscan en todos los sitios a la vez, hacen resúmenes, traducen textos y organizan la información de manera clara. La Inteligencia Artificial es, sin duda, una herramienta que debemos utilizar.»
¿Cómo hace que sus alumnos se interesen por la genética?
«Intentamos motivarlos. Yo les hablo muy bien de la genética y les digo que es el corazón de las ciencias de la vida. Les planteo preguntas como: ‘¿Por qué a esta célula le pasa esto? ¿Por qué a esta población ocurre tal cosa? ¿Por qué un individuo tiene esta enfermedad y otro no?’ Muchas veces, las respuestas están en la genética. Por eso les animo a estudiar genética y a intentar llegar al fondo de las cuestiones, porque la genética puede darles esas respuestas.»
¿Qué mensaje transmitiría a las personas que piensan que la investigación Universitaria no es realmente importante?
«Que la conozcan, porque si lo hacen se darán cuenta de que es muy importante. Tenemos muchos retos como humanidad, y las respuestas vienen de la innovación, que se nutre de la investigación, del nuevo conocimiento generado por las redes, los investigadores y los enfoques multidisciplinares.
Mi área de conocimiento es la genética, pero trabajo con compañeros de microbiología, ecología o biología celular. La Universidad es un espacio donde todos aportamos lo que sabemos, se generan sinergias y se avanza. La humanidad tiene muchos retos, y las respuestas a los caminos que debemos seguir vienen de la investigación. Por eso siempre hay que hacerla, en centros de investigación que son también universidades. Además, mi investigación se nutre de la docencia y la docencia de mi investigación, así que es muy importante que los profesores universitarios sigamos investigando.»
¿Qué sueño o proyecto personal le gustaría cumplir en los últimos años?
«Me gustaría avanzar en la sostenibilidad y que no hubiera esta sobrepesca que hace que el mar esté en malas condiciones. Quiero que vivamos en un mundo más sostenible y que todos tengamos conciencia de trabajar hacia ello. Que la acuicultura contribuya a resolver estos problemas, y que podamos disfrutar de un pescado de calidad, seguro y delicioso.»
¿Por qué motivo decidió traer este taller a institutos como el Abyla?
«Me lo pidió mi hermana, que trabaja en este instituto. Un profesor de universidad hace docencia e investigación, pero también divulgación y motivación: tenemos que ir buscando nuevas vocaciones, lograr que los estudiantes se interesen por la universidad y que les gusten las carreras de ciencias y tecnología. Por eso, al decírmelo mi hermana, acepté.»
